sábado, 27 de septiembre de 2014

Niños desobedientes

Niños desobedientes: Los adultos somos los encargados de enseñar a los más pequeños lo que pueden y no pueden hacer. Nuestra labor es ponerles límites y normas que contribuyan a su bienestar.

En este proceso es normal que los niños y niñas experimenten y pongan a prueba nuestra autoridad, es algo lógico ya que están formando su identidad y personalidad. Están probando hasta donde pueden llegar y cuál será la consecuencia de sus actos. La desobediencia es por tanto algo común en las diferentes etapas del desarrollo del niño.



Por eso es importante entender la situación y mantener la calma, aunque estos comportamientos puedan llegar a desesperarnos. Poner unos límites y normas claras que harán en primer lugar que el niño se sienta seguro y que poco a poco aprendan a ser responsables de sus actos. Nos tendremos que enfrentar a varias discusiones hasta que consigamos que los niños se comporten como esperamos.

¿QUÉ TIPO DE CONDUCTAS ENTENDEMOS POR DESOBEDIENTES?


Veamos algunos ejemplos de conductas que queremos modificar

Álvaro, 3 años. Cuando no le das lo que quiere se pone a llorar y a gritar, si no lo consigue se enfada, tira objetos y se tira al suelo.

Lucía, 4 años. Cuando está en casa de alguna amiguita o en casa de sus primas, se niega a marcharse y se pone a llorar.

Ángel, 5 años. Cuando viene una visita a casa, aprovecha para comportarse mal y saltarse las normas.

Marta, 5 años. Cuando no le gusta lo que hay de comida, se niega a comer, tira los cubiertos al suelo y se cruza de brazos hasta que consigue que le cambien el plato.

Héctor, 6 años. Pega a su hermana mayor cuando quiere que esta le haga caso.

Noelia, 7 años. Se niega a obedecer, quiere hacer lo que le parece, juega con el balón en casa cuando no la ven los adultos, come galletas cuando no le dejan hacerlo.

Pablo, 9 años. Normalmente nunca recoge sus juguetes, los deja por ahí tirados, protesta si le mandas hacerlo.

Paula, 10 años. Para que haga los deberes hay que estar detrás de ella constantemente, se niega a sentarse en la silla y a hacerlos con la tele apagada.

Pedro, 12 años. Cuando llega la hora de dormir y apagar la consola o la tele, se niega a hacerlo, discute y asegura que va a hacer lo que quiere.

¿CÓMO ACTUAR ANTE LA DESOBEDIENCIA DE LOS NIÑOS?

Procura mantener la calma, no enfadarte y ponerte en su lugar. Están poniendo a prueba las normas. Quieren saber hasta dónde pueden llegar. Si te pierdes los nervios entras en una lucha con ellos y te harán menos caso.

Ten en cuenta la edad y la etapa en la que se encuentra el niño.

Establece límites y normas concisas y claras. Deja claro lo que sí pueden y lo que no pueden hacer.

Sirve de ejemplo. Si ponemos unas normas, nosotros también debemos seguirlas. Debemos ser consecuentes con las normas que ponemos. Los niños aprenden más de los ejemplos que ven, que de lo que les ordena. Si le dices que no tiene que gritar, has de evitar gritar tú, si no quieres que coman con la televisión no debes hacerlo tú, por ejemplo.

Refuerza el buen comportamiento y castiga el mal comportamiento. Las conductas se mantienen o desaparecen según las consecuencias que se obtengan de las mismas. Toda consecuencia ha de seguir a la conducta deseada o indeseada. Como refuerzo dale cariño, verbaliza lo bien que lo ha hecho, prémiale con tu atención. Como castigo utiliza el tiempo para pensar, busca un rincón para pensar, debe saber que cuando desobedezca ira al rincón de pensar, no le amenaces con ello (frases tipo: “te voy a llevar al rincón de pensar”), llévale allí en cuanto sea necesario. Si se va del rincón de pensar (suelen hacerlo), mantén la calma, no te alteres y vuelves a llevarle allí, explicándole que cuando se comporte bien puede salir de allí.

Siempre dile lo que ha hecho bien o mal y lo que tiene que hacer, para que lo relacione con la consecuencia.

Con niños y niñas más mayores razona con ellos, explícales las normas. Deja que se equivoquen y que comprueben las consecuencias de sus actos (cuando no recoja, no lo hagas tu, si no hace sus deberes, no le ayudes a última hora, etc.). Ayúdales a decidir y a tener confianza.

Escoge tus batallas y distrae su atención. En muchas ocasiones, el niño esta reafirmando su identidad. Es decir su desobediencia viene de ahí. Si distraes su atención con otra cosa, conseguirás que se olvide que quiere esto o aquello.

No olvides que cuando les riñes, te desesperas y estas encima de ellos, captan tu atención y estas reforzando la conducta que quieres que desaparezca. Sienten que te ocupas de ellos que no pasan desapercibidos.
Por último es importante tener en cuenta que en ocasiones la desobediencia es debida a otros factores, como un déficit de atención, hiperactividad, etc. Presta atención a estas características:

Parece que no escucha cuando se le habla, y hay que repetirle las cosas.

Suele olvidarse de las cosas y no presta atención en lo que tiene que hacer.

Le cuesta entretenerse con algo.

No se está quieto ni un minuto

Desafía constantemente y no sigue ninguna norma.

En estos casos, acude a un especialista.

Celia Rodriguez para el portal Educativo Educapeques

Pautas para conseguir que vayan contentos al colegio

Algunos niños y niñas se niegan a ir al colegio. Se ponen rebeldes a la hora de ir a la escuela y empiezan a decir que no quieren ir al colegio, hasta se inventa cosas para no tener que ir. Es muy frecuente que en estas situaciones el niño/a se queje de dolencias (dolores de cabeza, garganta, estomago,…) justo antes de ir al colegio, e incluso recibir llamadas del colegio para ir a recogerle porque no se encuentra bien y sorprendentemente esta enfermedad mejora cuando le permitimos quedarse en casa.

Cuando el niño/a se niega a ir al colegio, se crea una situación complicada en la familia. Es normal que nos preguntemos ¿Por qué mi hijo/a no quiere ir al colegio? ¿Se aburre, no tiene amigos,…? ¿Algo le ocurre en clase? y que nos preguntemos también ¿Qué es mejor para él/ella? ¿Cómo puedo actuar ante esta situación? ¿Le doy importancia, no se la doy? ¿Le riño y le obligo a ir?…Buscamos entonces la solución para que el niño/a vaya contento a la escuela con ganas de aprender.



¿Por qué no quiere ir al colegio?

Es normal que alguna vez los niños/as intenten no ir a clase, pero cuando estas negativas son persistentes debemos prestar atención. Cuando un niño/a no quiere ir al colegio es importante averiguar las causas de esta persistente negativa. Independientemente de la edad del niño/a, normalmente las negativas vienen de un “miedo irracional” que se genera cuando algo les perturba. Provocando dicho miedo una respuesta de ansiedad desproporcionada. Es fundamental hablar con el niño/a, prestar atención a sus comentarios y actos y averiguar lo que le ocurre para que la situación mejore. Las causas pueden ser de muy diversa índole, pero lo que está claro es que hay algo que le hace sentirse mal y le cuesta exteriorizarlo. Entre las causas más comunes están

Problemas para relacionarse con los iguales.
Una baja autoestima.
Bajo Rendimiento.
Baja sintonía con el profesor.
Conflictos emocionales.
Sobrecarga de horarios y estrés.

Pautas para conseguir que los niñ@s quieran ir al colegio

Escucha a tu hijo/a y pregúntale directamente porque no quiere ir a la escuela.

Habla con los profesores, compañeros y familias de compañeros que puedan aportarte alguna información sobre las causas de porque no quiere ir al colegio, pero procura hacerlo de manera natural y sin que el niño/a perciba que estamos dando vueltas al problema, puede sentirse avergonzado y saber que vamos sacando información les puede generar malestar.

Tranquilízate y mantén la calma, es importante no transmitir al niño/a demasiada preocupación.

Si el problema es algo pasajero, como acudir a un nuevo centro escolar, cambio de ciudad, etc. Habla con él/ella, anímale, cuéntale que al principio es difícil ir a un sitio nuevo (que a todos nos pasa), pero que poco a poco ira haciendo amigos y haciendo cosas divertidas. Es bueno acompañarle al colegio unos días antes para que se familiarice y tranquilarle cada mañana. Estas situaciones pasajeras remiten en poco tiempo.

Presta atención a si el niño/a puede estar sufriendo acoso escolar, para ello consulta con el profesorado del centro y consulta también con un especialista.

Determinados acontecimientos, pueden provocar un desajuste emocional y provocar que el niño/a no quiera ir al colegio, como el divorcio de los padres, nacimiento de un nuevo hermano, etc. En estos casos trata de solventar el malestar emocional, préstale atención y dale cariño y tiempo hasta que se ajuste a la situación.

Cuando se invente cosas para no ir al colegio, no dejes que se salga con la suya, si lo haces refuerzas esa conducta y tendera a repetirla. Tampoco le presiones o riñas, en estas situaciones le prestas atención y le relajas, si se queja de alguna dolencia le relajas, le consuelas y le dices que tiene que ir al cole, que en un rato se le irá pasando, y le dejas claro que solo se quedara en casa si tiene fiebre o necesita atención médica.

Evita los gritos y reproches, solo empeoran la situación y crean más tensión. En su lugar intenta de hacer el momento de ir al cole un momento agradable, préstale atención, escúchale, etc.

Comprueba la agenda del niño/a, un horario demasiado sobrecargado puede provocarle estrés y ser la causa de su negativa a ir al colegio.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Cómo educar las emociones? 10 Consejos para educar las emociones

Las emociones forman parte de las personas, son inherentes a los seres humanos. Los seres humanos somos seres emocionales. Nuestras emociones vienen determinadas por nuestro pensamiento y son nuestras emociones las que van a dirigir nuestra conducta.

Es importante prestar atención a la educación emocional de los niños y niñas y dotarles de una alta inteligencia emocional que se traduzca en una sana autoestima, seguridad, confianza, habilidades sociales, capacidad de superarse y de tolerar la frustración, etc…

Una educación emocional en los primeros años les va a permitir ser capaces de identificar, expresar y manejar sus emociones. No se trata de reprimirlas o suprimirlas, sino de ser capaces de gestionarlas de manera inteligente logrando con ello ser ellos los que controlen sus emociones y no las emociones las que les controlen.

Las bases de la educación emocional

La educación emocional atiende necesidades personales y sociales, no atendidas en la enseñanza tradicional.

La base sobre las que se sustenta la educación de las emociones es la propia persona, cada emoción tiene sus correlatos comunes, pero es una sensación única y subjetiva de cada persona. Por lo tanto educar las emociones es enseñar a cada persona a reconocer, identificar y regular su propio estado emocional, logrando desarrollar de este modo habilidades de vida y de bienestar.


Competencias emocionales.


Las competencias emocionales que se han de desarrollar con la educación emocional son:

Conciencia emocional: identificación de emociones propias y ajenas.
Regulación emocional: regular las propias emociones.
Autogestión de las emociones: controlar las emociones antes de que éstas nos controlen a nosotros.
Inteligencia intrapersonal:nos permite entendernos a nosotros mismos, autoconcepto, autoestima, autoeficacia, etc.
Inteligencia interpersonal: nos permite entender a los demás, empatía, asertividad, habilidades sociales,…
Habilidades de vida y de bienestar.


10 Consejos para educar las emociones.



Reconoce tus propias emociones y ayuda al niño/a a identificar las suyas. Para ello varias veces al día reflexiona y haz que reflexionen: ¿cómo me siento? ¿por qué me siento así?, ¿cómo estoy manifestando lo que estoy sintiendo? Esta emoción ¿me ayuda en la situación actual? ¿qué puedo hacer para mantenerla o bien cambiarla y sentirme mejor?

Realiza con ellos actividades que les ayuden a fomentar su conciencia emocional.
Niños/as pequeños: dibuja las expresiones faciales de las emociones, juega a imitar emociones, etc.
Niños y niñas más mayores: diario emocional donde anoten lo expuesto en el punto anterior.

Vive con ellos experiencias emocionales positivas. Puedes emplear el juego, la música, muestras de afectos, cantar, bailar, la risa, etc.

Explícales tus emociones y las de los demás. Desarrollaran su inteligencia interpersonal. Debes explicarles que sientes, porque te sientes así y como manifiestas esa emoción.

Acéptale tal y como es y desarrolla su inteligencia intrapersonal. Ayúdale a conocerse, y a valorar sus fortalezas.

Enséñale que ante diferentes situaciones podemos tener diferentes pensamientos, muéstrale el valor de los pensamientos positivos sobre los estados emocionales.

Anímale a que muestre sus emociones, tanto las positivas como negativas. Reprimir o suprimir los estados emocionales es negativo, se trata de expresar los diferentes estados emocionales, de conocerlos y de ser capaz de modificarlos, pero deben dejarlos salir.

Crea un clima de seguridad y confianza donde el niño/a no sienta temor o vergüenza por expresar las emociones.

Llama a cada emoción por su nombre, es importante que diferencien el enfado de la tristeza, la vergüenza, la alegría, la sorpresa, etc.

Emplea libros, películas, series de televisión y pídeles a los niños y niñas que te expliquen cómo se sienten los diversos personajes.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

martes, 23 de septiembre de 2014

Estilos de crianza... todos nos hemos preguntado alguna vez que tipo de padres somos.

Sabiduría...

Si pudiera criar a mi hijo otra vez,
pintaría más con los dedos y señalaría menos con el dedo.
Corregiría menos y conectaría más.
Dejaría de mirar el reloj y usaría mis ojos para mirar más allá.
Me preocuparía menos por saber y más por saber qué es lo importante.
Haría más caminatas y volaría más cometas.
Dejaría de jugar serio, y jugaría más en serio.
Correría más por los campos y observaría más las estrellas.
Daría más abrazos y menos tirones.
Sería menos firme y afirmaría mucho más.
Construiría la autoestima primero y la casa después.
Enseñaría menos sobre el amor al poder,
y más sobre el poder del amor.

Diana Loomans

El Juego de Roles.

El juego de roles, otra excelente herramienta de Disciplina Positiva para enseñar a tus hijos habilidades de vida como:

- enfoque en solución de problemas
- el auto-modelado emocional
- comunicación asertiva
- empatía
- interés social
- reforzamiento de su autoestima
- confianza

¿La haz puesto en práctica en alguna ocasión?